Ácido glicólico, retinol y vitamina C: cómo usarlos
Retinol por la noche, vitamina C por la mañana, ácido glicólico varias veces a la semana… y, de repente, una rutina que empezó con tres productos acaba teniendo ocho. Te explico cómo ordenar estos activos sin convertir tu piel en una piel permanentemente irritada.
El ácido glicólico, el retinol y la vitamina C pueden convivir en una rutina, pero no todas las pieles necesitan los tres ni deben empezar con ellos a la vez. En general, la vitamina C encaja bien por la mañana, el retinol por la noche y el glicólico en noches concretas, siempre ajustando frecuencia y concentración a la tolerancia de la piel.
Cada vez tenemos más información sobre cosmética y conocemos mejor los principios activos. Esto es fantástico, pero también tiene una parte negativa: hemos llegado a pensar que cuantos más activos potentes utilicemos, mejores resultados vamos a conseguir.
Y no siempre es así.
El ácido glicólico, el retinol y la vitamina C son tres activos que me gustan mucho y que utilizo habitualmente. Los tres pueden mejorar la calidad de la piel, pero lo hacen de maneras diferentes y, sobre todo, no todas las pieles necesitan los tres.
De hecho, una revisión sobre rejuvenecimiento cutáneo publicada en 2022 considera la fotoprotección y los retinoides componentes centrales de una rutina frente al fotoenvejecimiento, mientras que activos como la vitamina C y los alfa-hidroxiácidos pueden incorporarse en función de las necesidades concretas de cada piel.
Así que quizá la pregunta no debería ser: ¿cuál es mejor? La pregunta interesante es: ¿qué necesita mi piel y cómo puedo conseguir resultados sin irritarla innecesariamente?
Ácido glicólico o retinol: no hacen lo mismo
Es muy habitual comparar el ácido glicólico y el retinol porque ambos se asocian a renovación de la piel, luminosidad, textura y tratamiento antiedad. Pero no hacen exactamente lo mismo.
El ácido glicólico pertenece a la familia de los alfa-hidroxiácidos o AHA. Actúa fundamentalmente favoreciendo la exfoliación y renovación de las capas superficiales de la piel. Por eso suele gustar tanto: bien utilizado, podemos notar una piel más lisa, luminosa y uniforme.
El retinol, en cambio, es un retinoide derivado de la vitamina A. Su interés no se limita a conseguir una piel aparentemente más lisa. Los retinoides intervienen en procesos de diferenciación celular y remodelación cutánea y pueden mejorar signos relacionados con el fotoenvejecimiento. La evidencia disponible sobre retinoides tópicos respalda su utilidad para mejorar arrugas, textura y alteraciones de la pigmentación, aunque la eficacia y la tolerancia dependen del retinoide y de su formulación.
Por eso, si una paciente me pregunta “¿ácido glicólico o retinol?”, mi respuesta no puede ser automáticamente uno u otro. Tengo que ver su piel.
Una piel gruesa, apagada, con textura irregular y que tolera muy bien los cosméticos puede beneficiarse mucho del glicólico. Una piel en la que nuestro objetivo principal sea trabajar a largo plazo el fotoenvejecimiento probablemente tenga en los retinoides uno de sus activos más interesantes.
Y en determinadas pieles podemos utilizar ambos.
En Dermaforyou ya os expliqué con más detalle las diferencias entre ambos en ácido glicólico vs. retinol: cuál elegir y cuándo.
Vitamina C y retinol: cómo combinarlos
Esta es probablemente una de las preguntas que más recibo. Y sí, la vitamina C y el retinol pueden formar parte de la misma rutina cosmética.
No tenemos que pensar que al utilizar vitamina C estamos obligados a abandonar el retinol, ni al contrario. Son activos diferentes y podemos aprovechar las propiedades de ambos.
La vitamina C tópica es especialmente interesante por su actividad antioxidante. También participa en procesos relacionados con la síntesis de colágeno y puede tener utilidad sobre la pigmentación y algunos signos del fotoenvejecimiento. Una revisión sistemática sobre vitamina C tópica en dermatología encontró mejoría en parámetros de pigmentación y textura, aunque también señala que necesitamos más estudios para establecer cuestiones como las concentraciones óptimas y que los resultados pueden requerir un uso prolongado.
A mí me gusta especialmente utilizar la vitamina C por la mañana. Es un momento cómodo para incorporarla a la rutina y complementar la fotoprotección, que seguirá siendo imprescindible.
Después aplicamos nuestro protector solar. Porque ningún antioxidante, por bueno que sea, sustituye a un fotoprotector.
El retinol prefiero utilizarlo por la noche. Esto nos permite crear una rutina bastante sencilla: vitamina C por la mañana y retinol por la noche.
¿Significa esto que químicamente sea imposible utilizar ambos productos en el mismo momento? No. La compatibilidad real depende mucho de la formulación, concentración y tolerancia individual. Pero en la práctica, separar los activos nos permite simplificar la rutina y controlar mejor cómo responde la piel.
Si quieres profundizar específicamente en este antioxidante, tienes también mi artículo sobre los beneficios de la vitamina C para nuestra piel.
¿Puedo usar ácido glicólico, retinol y vitamina C?
Se puede plantear una rutina en la que estén presentes los tres, pero yo no empezaría los tres a la vez.
Imagina una persona que nunca ha utilizado retinol. Compra un retinol potente, un sérum de vitamina C y un producto con ácido glicólico y empieza a utilizarlos todos prácticamente a diario. A los pocos días su piel está roja, descamada y le escuece incluso al ponerse la hidratante.
¿Cuál de los tres productos le está causando el problema? No lo sabemos.
Por eso prefiero introducir los principios activos de manera progresiva. Así podemos comprobar qué tolera la piel y ajustar frecuencia y concentración.
Por ejemplo, una rutina podría tener vitamina C por la mañana y retinol algunas noches, dejando el ácido glicólico para otras noches concretas. No existe, sin embargo, un calendario universal que sirva para todo el mundo. Una piel muy resistente puede tolerar frecuencias que serían excesivas para una piel sensible.
Yo misma tengo una piel sensible y siempre os cuento que hay retinoles potentes que no consigo utilizar más de una noche a la semana. Y no pasa absolutamente nada. No necesito conseguir utilizarlo siete noches para que tenga sentido incluirlo en mi rutina.
Una revisión reciente sobre tratamientos tópicos del fotoenvejecimiento señala que los retinoides pueden producir eritema, sequedad, descamación y sensación de quemazón o escozor, especialmente dependiendo de la concentración y formulación.
Por eso me gusta mucho más hablar de tolerancia que de potencia.
La pregunta no es cuántos activos caben en tu rutina
Esta es probablemente la idea más importante de todo el artículo.
A veces veo rutinas cosméticas en las que prácticamente no cabe un principio activo más: vitamina C, ácido glicólico, retinol, ácido salicílico, niacinamida, péptidos, ácido hialurónico…
Y cuando pregunto qué queremos tratar exactamente, no siempre hay una respuesta clara.
La cosmética debería funcionar al revés. Primero vemos qué necesita la piel y después elegimos los productos.
Si tu piel está apagada o con textura irregular
Puede que un producto con ácido glicólico bien pautado te aporte mucho, siempre que tu piel lo tolere y que no lo conviertas en una exfoliación excesiva.
Si tu prioridad es el fotoenvejecimiento
Podemos valorar un retinoide, especialmente si buscamos trabajar líneas finas, textura, calidad de la piel y determinadas alteraciones de pigmentación. Los retinoides cuentan con una evidencia especialmente sólida dentro del tratamiento tópico del fotoenvejecimiento.
Si buscas antioxidantes y luminosidad
La vitamina C puede ser una opción interesante. La evidencia clínica disponible apunta a beneficios sobre distintos signos del fotodaño, aunque las formulaciones y concentraciones importan y no todos los productos con “vitamina C” son equivalentes.
Si tienes la piel sensible o reactiva
Quizá lo más inteligente en ese momento sea no añadir ninguno de ellos hasta que la piel esté preparada. Eso también es cuidar la piel.
Por supuesto, hay otro producto mucho menos emocionante que un sérum nuevo y que no podemos olvidar: el protector solar. Podemos invertir muchísimo dinero en retinol, antioxidantes y exfoliantes, pero si queremos prevenir el fotoenvejecimiento, la fotoprotección continúa siendo una pieza esencial.
Una rutina sencilla suele funcionar mejor
No creo que haya que elegir un ganador entre ácido glicólico, retinol y vitamina C. Tampoco creo que haya que utilizarlos todos.
Si tuviera que daros un consejo después de tantos años viendo pieles en consulta sería precisamente este: no diseñéis vuestra rutina pensando en cuántos principios activos podéis introducir, sino en qué problema queréis solucionar.
Una rutina sencilla, bien planteada y constante suele tener mucho más sentido que una rutina llena de productos potentes que la piel no consigue tolerar.
Podemos utilizar vitamina C por la mañana y retinol por la noche. Podemos incorporar ácido glicólico en determinados momentos. Podemos utilizar solo retinol. Podemos prescindir del glicólico. O podemos tener una piel que durante una temporada necesite simplemente limpieza, hidratación y protección solar.
La rutina perfecta no es la que más productos tiene. Es la que está bien diseñada para tu piel, puedes mantener en el tiempo y consigue mejorar aquello que realmente te preocupa.
Y cuando hablamos de retinol, glicólico o cualquier otro activo potente, esa diferencia importa mucho más que seguir la última tendencia cosmética.
Preguntas frecuentes sobre ácido glicólico, retinol y vitamina C
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En Dermaforyou podemos valorar tu piel, tus objetivos y los activos que ya utilizas para diseñar una pauta cosmética coherente y sostenible.
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