Tratamientos que jamás recomendaría a mis pacientes
En estética médica, lo que más marca la diferencia no es saber qué hacer. Es saber qué no hacer. Después de años en consulta, estos son los errores que veo repetirse — y por qué un buen criterio clínico empieza por saber decir que no.
Después de tantos años viendo pieles y caras todos los días en consulta, tengo algo muy claro: no todo lo que está de moda merece la pena, y no todo lo que promete rejuvenecer realmente rejuvenece. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario. Personas que llegan queriendo verse mejor y terminan perdiendo naturalidad, expresión, o algo mucho más difícil de recuperar: reconocerse en el espejo.
Parte de mi trabajo como dermatóloga no es solo recomendar tratamientos. Es también saber decir que no, frenar, explicar por qué menos bien pensado da mejores resultados que más sin criterio. Porque en estética médica, lo que más marca la diferencia no es saber qué hacer. Es saber qué no hacer.
Jamás recomendaría perseguir una piel irreal
Perseguir una piel sin textura, sin poros y sin movimiento no es un objetivo médico: es una ilusión digital. Vivimos rodeados de filtros, luces perfectas y caras completamente editadas. Y aunque racionalmente sabemos que no son reales, poco a poco terminamos comparándonos igual.
Lo veo constantemente en consulta: mujeres guapísimas que llegan pensando que tienen una piel horrible simplemente porque llevan años mirando caras que no existen. La piel real tiene textura, tiene poros, tiene movimiento y sí, también tiene edad. El problema aparece cuando intentamos borrarlo absolutamente todo, porque ahí es cuando la cara empieza a perder lo que la hace única.
Jamás recomendaría rellenar sin entender qué está pasando
Añadir volumen encima de tejidos que ya están cayendo no rejuvenece: cambia la cara, y casi siempre no para bien. Durante muchos años la estética se basó prácticamente en rellenar. Si había surco, se rellenaba. Si había ojeras o flacidez, también. El problema es que muchas veces la cara no necesitaba más volumen: necesitaba soporte.
Hoy entendemos mucho mejor cómo envejece el rostro y sabemos que casi siempre la clave está en reposicionar, tensar ligeramente y mejorar la calidad de la piel, no en inflarla. Cuando añades volumen encima de tejidos que ya están cayendo, la cara se vuelve más pesada, más ancha, menos elegante. La Academia Americana de Dermatología también insiste en este enfoque conservador cuando se trata de rellenos.
Jamás recomendaría esperar demasiado por miedo
El miedo a la estética artificial hace que muchas personas esperen hasta que el problema es mucho más difícil de resolver de forma natural. Esto le pasa a muchísimas mujeres: empiezan a notar flacidez o cansancio facial pero esperan años porque tienen miedo de terminar con una cara artificial.
Cuanto más avanzada está la flacidez, más difícil es conseguir resultados sutiles y naturales. Pequeños tratamientos hechos a tiempo dan resultados mucho más bonitos que intentar corregirlo todo cuando el descolgamiento ya es muy marcado. La mejor estética suele ser la que acompaña el envejecimiento poco a poco, no la que intenta borrarlo de golpe.
Jamás recomendaría copiar rutinas virales de skincare
Más productos no significa mejor piel. Muchas pieles mejoran simplificando, no añadiendo. TikTok ha hecho mucho daño en este sentido: personas usando diez productos sin entender para qué sirven, terminan en consulta con la piel irritada, sensible y completamente desequilibrada.
Estudios publicados en revistas especializadas de dermatología confirman que la eficacia de activos como el ácido hialurónico depende mucho del contexto clínico y de cómo se aplican, no solo del producto en sí.
Jamás recomendaría obsesionarse con parecer más joven
Vivir en guerra con tu cara no es cuidarte. Cuando alguien analiza cada arruga y cada gesto constantemente, siempre habrá algo nuevo que corregir. La belleza no está en parecer de veinte años eternamente. Está en verte bien en tu edad: cuidada, fresca, descansada, armoniosa.
Jamás recomendaría pensar que un tratamiento sustituye el cuidado diario
La calidad de la piel se construye cada día, no en la consulta. Por eso insisto tanto en el protector solar mineral con color, los retinoides bien pautados y la vitamina C: no porque sean tendencia, sino porque funcionan y tienen respaldo científico. Puedes ver los productos que sí recomiendo en la Dermaforyou Shop.
La estética más bonita casi nunca se nota
Cuando la estética está bien hecha, la gente no piensa en lo que te has hecho. Piensa algo mucho más sencillo: «qué buena cara tiene». Y para mí, ese es el verdadero éxito. Porque al final no se trata de transformar quién eres. Se trata de ayudarte a volver a reconocerte en el espejo.
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